El arte argentino en la década del '30

En Argentina la década del '30 fue un período de crisis que comenzó luego de la crisis Wall Street (1929). Esto repercutió de diferentes maneras en la Argentina: en la economía las posibilidades de exportación se vieron reducidas ampliamente (disminución en un 25%); esto conllevó a un incremento en la desocupación. Ambos factores fueron determinantes para que Uriburu derroque a Irigoyen, tomando así el poder. Sin embargo la situación de crisis continuaba, y tuvo lugar un fenómeno muy característico de la época: las migraciones internas. Se dieron principalmente del campo a la ciudad, ya que se incentivaba el desarrollo de las industrias con el objetivo de sustituir las importaciones.
El arte reflejó la situación que se vivía en la Argentina. A continuación se tomarán distintas ramas del arte para analizar las repercusiones de la crisis.


Tango: Al mundo le falta un tornillo, 1932
Letra escrita por Enrique Cadícamo
Música: José María Aguilar

Todo el mundo está en la estufa
Triste, amargao, sin garufa,
neurasténico y cortao...
Se acabaron los robustos...
si hasta yo que daba gusto
¡cuatro kilos he bajao!
Hoy no hay guita ni de asalto
Y el puchero están tan alto
que hay que usar un trampolín...
si habrá crisis, bronca y hambre
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín
Hoy se vive de prepo
y se duerme apurao
Y la chica hasta Cristo
se la han afeitao
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel,
nadie invita a morfar...
todo el mundo en el riel,
Al mundo le falta un tornillo,
¡que venga un mecánico!
pa'ver si lo puede arreglar.
¿Qué sucede? Mama mía...,
se cayó la estantería
o San Pedro abrió el portón...
La creación anda a la piñas
y de puro arrebatiña
apoliya hasta el colchón...
El ladrón hoy es decente,
y la fuerza se ha hecho gente,
ya no tiene a quién robar...
Y el honrao se ha vuelto chorro
porque en su fiebre de ahorro
él se "afana" por guardar
Al mundo le falta un tornillo,
¡que venga un mecánico!
pa'ver si lo puede arreglar.




Al mundo le falta un tornillo es un tango muy representativo de la época ya que describe como la crisis de Argentina repercutió en la sociedad misma; es decir, se lo puede interpretar como una denuncia social. El hambre, la pobreza y la desolación son los temas protagonistas de este tango que opacan y hacen casi imposible un sentimiento de esperanza y/o de mejoría.

Se acabaron los robustos...
si hasta yo que daba gusto
¡cuatro kilos he bajao!
Hoy no hay guita ni de asalto
Y el puchero están tan alto
que hay que usar un trampolín...

Estos versos muestran claramente la situación de hambruna que sufría la población. Las causas de esta miseria vivida fueron originadas por el fuerte derrumbe que los precios de los productos agrícolas sufrieron en el mercado mundial.Además los lazos con Gran Bretaña se vieron muy afectados. En 1932 la Commonwealth con el objetivo de asegurar un área libre comercial de la libra esterlina, decidió reducir en un tercio las compras de carne congelada argentina, que podía reemplazarse por la de Australia y en un 10% la enfriada, tomando para esto como base las compras de 1932, ya muy bajas.

El ladrón hoy es decente,
y la fuerza se ha hecho gente,
ya no tiene a quién robar...
Y el honrao se ha vuelto chorro
porque en su fiebre de ahorro
él se "afana" por guardar

Por otro lado, este fragmento muestra cómo la crisis afectó a gran parte de la población argentina. Se deduce de la expresión ‘fiebre de ahorro’ ya que implica que afectó a sectores que anteriormente poseían un ingreso y fueron desempleados por la crisis. Esto esta muy relacionado también con el movimiento conocido como el éxodo rural ya que los campesinos abandonaban los campos en busca de un trabajo en las industrias.


La desocupación fue protagonista en varias ramas del arte, además de en las letras del tango, también puede observarse en la pintura de Antonio Berni denominada Desocupados o desocupación, 1934.

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Angustia, desesperanza, miseria, desolación, impotencia. Todos estos sentimientos se desprenden de la obra de Berni. Podemos imaginar que son campesinos que emigran desde los campos a la ciudad en búsqueda de un futuro mejor. Las industrias se encontraban en pleno desarrollo, es por ello que la única ilusión de esta gente era encontrar un empleo como obreros. Pero mientras tanto, la vida era muy dura; escaseaba la comida y carecían de un techo y además, nada les aseguraba conseguir un empleo.

En el cine también repercutió la crisis argentina. La película Km 111 del director M. Romero (1938) refleja cómo impacto la crisis en el campo. Cuenta la historia de una familia que vive en el campo gracias al ferrocarril. El padre de la familia es el jefe de la estación de tren; mientras que sus amigos trabajan en la producción de trigo. Se puede ver cómo los productores agrícolas fueron muy afectados por la crisis ya que sus productos eran comprados por los acopiadores a muy bajos precios. Su única opción era conseguir un préstamo del Banco Central pero este se negaba a prestarle créditos a los campesinos más pobres. No importaba del monto que se tratase, dicha institución siempre prefería tratar con las familias más adineradas del país. Y tampoco existía la posibilidad de préstamos del exterior debido a la crisis mundial y finalmente, exportar los productos cosechados esa casi imposible. La falta de posibilidades desembocó en el ya mencionado éxodo rural.


Como conclusión, podemos observar que la crisis de 1929 determinó que el arte argentino en la década del '30 funcionase como un instrumento para la denuncia social. En varias de las ramas del arte se puede observar la ilustración y la presencia del hambre, la pobreza y la desocupación. En otras palabras, la manifestación del arte como denuncia abarcó desde las letras del tango como las pinturas hasta el nuevo medio de industria: la cinematográfica.